Guerra frontal entre los veterinarios de Linares y Morante y Manzanares. Los primeros quieren imponer su criterio y los segundos no lo admiten y se caen del cartel el día del aniversario de Manolete. Estas opiniones encontradas y desacuerdos continuos viene de largo porque los veterinarios tienen la última palabra y los toreros van a los suyo. ¿Se imaginan lo que sería esto si los toreros eligieran, que ya lo hacen, y aprobaran sus corridas, que parece que lo quiere hacer? Difícil papeleta. La sociedad necesita la autoridad y más en estos tiempos. Con justicia, imparcialidad y equilibrio.





