Aunque falta un mes para que se celebre la festividad de San Pedro Regalado, patrón de los toreros, su portento sigue vigente y obró efecto hace unos días en Las Ventas. Los milagros, aunque de manera racional no haya forma de ubicarlos ni encontrarles explicación, existen, si bien su materialización no sea, desafortunadamente, algo que suceda ni todos los días ni en cualquier ocasión. Y eso se vio, también hace nada, en Málaga, cuando un toro se arrancó de improviso y arremetió contra el pobre Ricardo Ortiz, que apenas pudo hacer nada para esquivar la embestida y fue corneado con tan mala fortuna que perdió la vida en uno de los corrales de la plaza de Málaga después de haberse jugado el tipo en el ruedo durante su etapa como matador. Mucha más suerte tuvo Cristian Pérez, a quien el Domingo de Ramos, en la corrida en la que confirmaba su alternativa, la providencia le echó un capote y salvó la vida tras una espeluznante cogida sufrida mientras pasaba de muleta a un torazo de Dolores Aguirre que le zarandeó, zamarreó y acogotó de manera impresionante, saliendo del trance con sólo una cornada en la pierna derecha y una tremenda paliza. Viendo las imágenes del percance, con los pitones buscando hacer presa, golpeando la espalda, la cabeza y las piernas de un torero convertido en un pelele a merced de una fuerza de la Naturaleza desatada y enfurecida, no hay mas remedio que pensar que aquello fue un milagro y …






