Es ley natural. Todo pasa y nada queda, que recitaba Machado. La vida sigue su discurrir impasible e imparable y la acción del tiempo, inevitablemente, tiende a borrar multitud de biografías, historias, conceptos y ejemplos tenidos en su día como inamovibles y ahora condenados a pertenecer al pasado y, en más ocasiones de las que serian deseables, olvidadas a pesar de lo útil de sus enseñanzas.






