El próximo día 8 de septiembre tendrá lugar la primera de las dos semifinales del Circuito valenciano de novilladas. En este festejo se lidiarán novillos de Albarreal para Santiago Esplá, Nek Romero y Alejandro Chicharo. Vuelven las novilladas después de muchos años, en los que las autoridades locales se han opuesto a la celebración de los mismos en esta ciudad de gran tradición taurina, y por cuya plaza de toros desde el año 1901 han pasado todas las figuras del toreo del momento. Ante la imposibilidad de prohibir la celebración de este festejo, el alcalde declaró que se va a celebrar por encima de su voluntad. Por imperativo legal. Y tanto él, como sus conmilitones en el Ayuntamiento de Ondara, no han dudado de calificar la tauromaquia como una fiesta aberrante, anacrónica y sangrienta. Esta joya levantina, tal como se le conoce al coso ondarense que, por cierto, y hay que reconocerlo, mantienen en un perfecto estado de revista, la califican desde el ayuntamiento como un espacio de "cultura, felicidad y vida". Pues bien, los toros son cultura, dan felicidad a mucha gente, y también son las fiestas más ecológicas porque permiten la vida de una especie animal que de lo contrario estaría en estado de extinción. Ahora el inmueble es un espacio donde se dan festejos taurinos populares, conciertos, exposiciones, presentaciones de libros, danza y todo tipo de "esdeveniments" como dicen ellos. Dentro de su berrinche antitaurino, tanto el alcalde como los ediles han anunciado su "frontal rechazo" a la novillada con picadores que tendrá lugar el 8 de septiembre asegurando que ni el alcalde, José Ramiro, ni ningún edil del PSOE ejercerán la presidencia de ese …

Fuera del ambiente taurino, dejando al margen a profesionales y aficionados de los que lo son de verdad, la realidad en torno al segundo espectáculo de masas de España es preocupante por el gran desconocimiento que de él tiene la mayoría al estar eliminado del foco mediático y marginado por la nueva política.

Bilbao 24, la ruina prevista. Así no se puede seguir. Hay que tomar medidas drásticas para 2025. Una, debería ser carteles rematados, si hay suficientes toreros de interés, como este año los de Roca Rey, pero todos los días, como se ha demostrado  que son los únicos que interesan y llevan público. Pero dos días, como en la última Aste Nagusia, de ocho y el resto de ruina no es factible.

Muchas Diputaciones crearon Escuelas Taurinas y solucionaron el problema de la forja de nuevos valores. El problema actual es dar continuidad a esos alumnos cuando pasan al escalafón de novilleros. La Fundación Toro de Lidia ha alumbrado Circuitos que están dando oportunidades que, hasta ahora, no existían. Buen ejemplo a seguir.

Este año y por primera vez, gracias a la gestión del que fuera Vicepresidente de la Generalitat Valenciana, Vicente Barrera y la magnifica predisposición del propio gobierno de la Generalitat, se esta celebrando en estos días el I Circuito de Novilladas con picadores de la Comunidad Valenciana, que con buen criterio organiza y patrocina la Fundación del Toro de Lidia en distintas comunidades autónomas desde hace algunas temporadas, Madrid, Castilla León, Castilla La Mancha, Andalucía, Extremadura, etc., en colaboración con los distintos gobiernos autónomos con resultados muy positivos y esperanzadores, por un lado al potenciar la organización de novilladas y por otro al tratar de recuperar muchas plazas de toros que a lo largo de la geografía española, por diversas causas, llevaban años sin dar festejos taurinos, en algunos casos incluso en poblaciones con gran tradición taurina.

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