En pleno apogeo de la temporada, en el meollo de la campaña, cuando hay toros a diario y por toda España y buena parte de Francia; con mucho público yendo a las plazas... resulta que fuera del ambiente taurino y poco más, muy poca gente sabe quiénes son las estrellas del espectáculo. Muy preocupante.
Me confirman que uno de los toreros que está en buenos carteles, pero no en muchos, tiene buena aureola de valor y entrega y triunfa muchas veces, estuvo de paisano el 15 de agosto en Las Ventas. El 15 de agosto, día en que todos los toreros torean, él cambió el traje de luces por el de paisano.
Pues tenemos lluvia en la temporada. Se mojó Pamplona, después Huesca y ahora Beziers. Y los meteorólogos anunciando desgracias desde hace meses y no acertando casi nada. Sin claridad como para no desentonar en la enorme manipulación de los telediarios y demás programas basura.
Hace años, torear en Madrid era el premio al aprovechamiento de una serie de oportunidades que se tenían por pueblos y ciudades. Ahora, tener la oportunidad de hacer el paseíllo en Las Ventas es un lujo que abre la posibilidad de anunciarse en pueblos y ciudades. Otro tipo de oportunidades es el que están disfrutando algunos novilleros en distintos Circuitos organizados por la Fundación Toro de Lidia, que ha redactado unas reglas de clasificación que no contentan a todos.
Durante las últimas semanas se ha producido un aluvión de indultos. Desde que Román lograse el de “Escondido”, en el cierre de la Feria de Julio de Valencia, varios más son los que se han concedido en plazas tan distintas como la de Huelva o la peruana de Ollaechea ¿Todos razonables y justificados?
Bilbao 2024 es la feria del ser o no ser, en una decadencia que debe atajarse porque Bilbao ha sido muy importante para el toreo. Pasó de ser una fundamental de la temporada a un alma en pena. Lo del año pasado, con los tendidos tan vacíos, fue descorazonador, pero seguía una tendencia decadente demasiado clara.






