El abandono de la televisión pública a los toros acabará resultando letal para la tauromaquia. Los aficionados vivimos en nuestra esfera y no nos damos cuenta, pero la sociedad está cada vez más alejada del mundo taurino. TVE no retransmite ni una sola corrida ni le dedica un solo minuto a la información de los festejos más importantes, incumpliendo con sus estatutos y haciendo un daño irreparable al toreo.

Es  ley de vida. Y ley debida. Algo que llevamos marcado ya desde que se nace. Nuestra existencia es limitada y llega un día que se acaba. En ese tiempo cada cual hace el camino que puede. El de Camino fue largo, brillante pero también, y eso es algo que asímismo va implícito en vivir, duro.

Ahora que el toreo no está para carteles mano a mano, cada vez hay más carteles mano a mano. Como la sociedad está del revés y el toreo la representa como la que más, pues es lógico que caigamos en el espectáculo de saludos, apretones de manos, besos, brindis y no sé que más entre los “enfrentados” en esas combinaciones, donde no hay ni razones, ni sana competencia, ni un solo argumento.

Se celebran certámenes para becerristas por toda la geografía española; afloran novilleros con máximo interés; siguen consolidándose y apareciendo nuevos diestros de Francia y América; algunos de los toreros defenestrados encuentran sitio para ir metiendo cabeza; Ponce levanta expectación en su campaña de despedida; Morante se reencuentra con la ilusión; los últimos días cuatro toros se ganan la vida en los ruedos… Son buenas noticias.

PACO CAMINO ha llenado estos días tras su muerte. No se ha hablado ni escrito de otra cosa. Para el pueblo español, campeón de necrológicas, todo lo hizo bien hasta el punto de que podemos cambiarle el nombre y llamarlo PERFECTO CAMINO. Como torero y hasta como persona. Algunos han exagerado un poquito. Ver y leer para creer. Y lo escribo tras declarar mi admiración por su vida torera, con historia interminable.

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