La llegada de José María Garzón a la gerencia de La Maestranza ha sacudido los cimientos del toreo sevillano. No es un simple cambio de nombres, sino el fin de casi un siglo de un mismo modelo de gestión. Su nombramiento abre expectativas, inquietudes y, sobre todo, la puerta a una renovación largamente esperada. El mundo taurino mira ahora al futuro con una mezcla de cautela, curiosidad y esperanza.






