Que los intelectuales y los artistas siempre abrazaron a la tauromaquia no es nuevo. Ahora, además, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte acaba de publicar una estadística que señala que los españoles con mayor número de inquietudes culturales son los aficionados a los toros. Por lo tanto, quien ose a calificar de incultos a los taurinos no sólo está mintiendo sino que además está perpetrando una injuria, algo todavía más grave y denunciable cuando de “asesinos” se tilda a los aficionados a los toros.






