Quiero pensar que las manifestaciones vomitadas en las redes sociales tras la muerte de Víctor Barrio serán juzgadas como merecen. Si los jueces se escudan en un supuesto “vacío legal” para no castigar de forma severa afirmaciones y deseos más propios de un sicópata que de alguien en su sano juicio, se podría abrir una veda nada deseable. Delitos como la incitación a la violencia, al odio y enaltecimiento del terrorismo no pueden quedar impunes, porque entonces todo valdría, también las tornas de los protaurinos.




