Todo hace presagiar que la temporada que a punto está de dar comienzo será especial. Posiblemente acabe siendo el año en el que más valores jóvenes hayan irrumpido desde hace muchas décadas. Las figuras seguirán luchando por mantener su estatus, y los empresarios deberán saber barajar los nombres de los consagrados con los novedosos para ser justos con los toreros y conferir a los carteles el atractivo que la afición merece. 2017 se antoja un año clave, un punto de inflexión en la tauromaquia moderna. Aunque no habrá ruptura con lo establecido ni cambios radicales -me refiero a que las figuras seguirán toreando por merecimientos propios un número de corridas similar al que hasta ahora contrataban- parece seguro que en la mayoría de las ferias entrarán en juego nuevos valores que han despertado grandes ilusiones entre los aficionados gracias a sus legítimos logros sobre el albero. Al menos los primeros carteles de la temporada que ya se han anunciado dejan entrever que esa va a ser la tendencia a seguir a lo largo de una campaña que podríamos denominar de relevo. Además de Roca Rey y López Simón, que en 2016 ya se instalaron entre los imprescindibles, los empresarios deberán dar cabida a un puñado de jóvenes que necesitan ser tenidos en cuenta tanto como el futuro de la tauromaquia depende de ellos. A sabiendas de que me olvidaré de alguno, no quiero dejar de nombrar a Garrido, Ginés Marín, Álvaro Lorenzo, Luis David Adame, Javier Jiménez, …