A veces soy pesimista y, taurinamente hablando, lo veo todo muy negro, y otras, sin embargo, el optimismo me invade, como me sucedió el pasado fin de semana cuando viví dos momentos taurinos tan inesperados como gratos.
A veces soy pesimista y, taurinamente hablando, lo veo todo muy negro, y otras, sin embargo, el optimismo me invade, como me sucedió el pasado fin de semana cuando viví dos momentos taurinos tan inesperados como gratos.
Oigo a algunos políticos hablar de forma insustancial de la abolición de la tauromaquia y a favor de unos cursis y postizos derechos de los animales y recuerdo a una señora paseando a su perro en el carrito de un bebé y a una niña que soñaba con ser la mami de un cachorro de sexo chico. A este paso acabaremos vistiendo a nuestras mascotas de traje y dándoles 20 euros para que vayan a comer al restaurante que elijan.
El próximo domingo 6 de noviembre reaparecerá Andrés Roca Rey después de los percances sufridos Málaga y Palencia el pasado verano.
Hay jóvenes hípermodernos que, tecleando sus móviles a velocidad vertiginosa, cuentan las corridas de toros a través de WhatsApp. Otros devoran pipas con un entusiasmo febril al tiempo que el torero realiza su faena. ¿Cómo se puede sentir la emoción del toreo así? No me imagino a nadie escribiendo mensajes de teléfono ni comiendo pipas mientras Curro dibujaba una media en La Maestranza.
Quisiera equivocarme y constatar que los políticos dictadores que un día prohibieron y cercenaron libertades aún sin ajustarse a la legalidad, ahora se atienen a derecho y aceptan el dictamen del Tribunal Constitucional que no les da la razón. Quisiera comprobar que el regreso de los toros a Cataluña, además de algo lícito, no es una quimera.
Me parece sospecho que cada vez que un grupo antitaurino se manifiesta a las puertas de una plaza de toros aparezcan al unísono las cámaras de alguna cadena de televisión. Y opino que es muy poco ético que esos medios de comunicación den cobertura máxima a quienes amparan en su seno a personas que abogan por la muerte de sus semejantes únicamente por pensar diferente, que tergiversen la realidad y que intenten encauzar la opinión pública hacia una sola dirección.