Pues sigo desorientado con la nueva afición de LAS VENTAS. Veo orejas y puertas grandes muy discutibles, casi a una diaria. ¿Qué está pasando en esta plaza?. Da igual lentísimas muertes de los toros después de estocadas deficientes o que las faenas no sean nada del otro mundo.
Con las fiestas en honor al patrón de Madrid el mundo de los toros sólo tiene ojos prácticamente para lo que pasa en el ruedo de Las Ventas, donde hasta bien entrado junio se celebra la feria más extensa, intensa y determinante del orbe taurino. Más de un mes de toros en el que se dirime y decide cómo será la temporada.
El 16 de mayo vuelve a señalarnos en el calendario una verdad que no admite discusión, la tauromaquia sigue viva. Y no solo viva. Hoy podemos decir, con serenidad y con hechos, que atraviesa un momento de renovada fortaleza.
Raros y sorprendentes por lo menos. La sociedad cambiando y ya no la reconoce ni la madre que la parió. Los sanisidros de ahora con menos figuras y toreros interesantes que nunca y más llenos que en la vida y con la plaza no abonada más cara desde hace pocas temporadas, parece no tener una explicación lógica.
Empezó SAN ISIDRO regalando una puerta grande y TLMD poniendo en su rótulos que ofrecía la Copa Chenel y no la feria de MADRID, que es lo que hace. ¡Cuántos profesionales de verdad hacen falta en todas partes!.
Las grandes rivalidades del toreo siempre trascendieron el ruedo. Desde Pedro Romero y Pepe-Hillo, Cúchares y Chiclanero, Bombita y Machaquito, Gallito y Belmonte, Manolete y Arruza, Dominguín y Ordóñez, El Viti y Diego Puerta, las peleas entre “El Cordobés” y Camino hasta la reciente tensión entre Morante y Roca Rey, la competencia entre figuras ha sido uno de los motores emocionales de la Tauromaquia. En una época marcada por el compañerismo y la ausencia de pique entre toreros, el interés que hoy despiertan Morante y Roca Rey demuestra que cuando hay figuras con personalidad, capacidad artística y rivalidad auténtica, la Fiesta sigue muy viva.






