A pesar de que todo apuntaba que ocurriría una tragedia, había que ser políticamente correctos y permitir que un grupo de ultras rusos aterrizasen en España y montaran una guerra campal. También quiso la dirección de ARCO ser políticamente correcta y pidió disculpas por no permitir que el arte se mezclara con una ideología que no se ajusta a la ley. Y los que dictaron la retirada de carteles con imágenes de toreros y censuraron cuanto tenía que ver con el toreo señalaron que en España vivimos bajo una dictadura e inmersos en la censura. Acojonante.






