Con el cierre de la escuela taurina de El Batán ha vuelto a quedar patente la falta de iniciativa, de compromiso, de valentía y de coherencia de ciertos políticos que se han valido de la tauromaquia cuando les ha venido bien pero que la han dejado de la mano a la menor incomodidad. Los toros no deberían politizarse, y no son los taurinos quienes los han politizado. Han sido los propios políticos quienes lo han hecho buscando exclusivamente su beneficio.






