No se puede elevar a la categoría de acontecimiento, un mano a mano sin sorteo, en plaza de segunda, y con los toros que se han traído los dos matadores.
Es este año sin duda, un tiempo para las "ideas taurinas" de lo mas peregrino, y que bajo mi punto de vista no favorecen a la tauromaquia.
La recién finalizada feria de Hogueras ha sido una feria, desde luego, triunfal, brillante y con abundantes notas de interés. Del primer al último día.
El mismo día que Morante rescataba el galleo del Bú, una suerte tan movida como vistosa que deslumbraba al público, Castella se negaba a matar un toro porque pensaba que merecía el indulto. Serían convenientes más gestas y menos gestos, dentro y fuera del ruedo.
Ya se sabe cómo va a influir la feria de San Isidro 2018 en la temporada española. Ya ha pasado tiempo suficiente para ver los síntomas del Madrid que da y quita. La primera del mundo. Y si hay algo que dar y algo que quitar.
No suele ser habitual. Ni suele ser, pero en el 2018 la feria de San Isidro lo ha sido. Porque los tiempos cambian y se busca cualquier cosa para llegar al público.






