La recién finalizada feria de Hogueras ha sido una feria, desde luego, triunfal, brillante y con abundantes notas de interés. Del primer al último día.
Y si en el festejo inaugural Andy Cartagena y Lea Vicens salieron a hombros tras cortar dos orejas cada uno a toros de Bohórquez, las clases prácticas programadas como entremés fueron todo un éxito de público y artístico. La plaza prácticamente se llenó ya en la primera para ver la actuación de los alumnos de las escuelas de Murcia, Yiyo de Madrid y Alicante y tres de los actuantes, los alicantinos Alejandro Peñaranda y Abraham Segura, que cortaron sendos rabos, y el murciano Víctor Acebo salieron a hombros junto al mayoral de la ganadería de Daniel Ramos.
Y mucho más triunfal resultó la segunda de estas clases prácticas, la celebrada el día 19 y en la que David Martínez, de la Escuela de Guadalajara y Borja Collado, de la Escuela de Valencia, cortaron dos orejas cada uno; Kevin Alcolado, de la Escuela de Alicante formó un lío grande y consiguió las dos orejas y el rabo de su eral, y Cristian Expósito, de la Escuela de Alicante, indultó a un novillo de El Parralejo. Los cuatro salieron a hombros junto al representante de la ganadería, Rafael Molina.
En la primera corrida de la feria, función en la que Francisco José Palazón, ausente de los ruedos durante varios luchando contra el cáncer, reaparecía vestido de luces, el torero alicantino cuajó una elegante y brillante faena a su primero, del que paseó una oreja y nada pudo hacer ante su muy parado segundo.
Otra oreja se llevó Paco Ureña de su primero, el otro buen toro de un encierro de Algarra que no acabó de romper, dejando una faena emocionante y de mucha cercanía mientras que Román, con el lote más deslucido de la tarde, estuvo valiente y entregado en todo momento, perdiendo su premio al fallar con el estoque.
La puerta grande se abrió de nuevo el viernes, y por ella salió en triunfo Roca Rey, muy dispuesto y entregado toda la arde y cumpliendo una primera faena de mucho impacto popular y otra de corte más clásico ante un sobrero que no tuvo emoción.
Una oreja paseó Talavante tras una excelente y compacta faena al segundo toro de su lote. Una faena breve pero de mucha enjundia, en pleno centro del ruedo y en un palmo de terreno, sacando varias tandas de naturales de magnífico trazo, limpios y larguísimos, salpimentados con sus particulares añadidos.
Se lidió una corrida de Núñez del Cuvillo, bien presentada y noble pero justa de fuerza y Castella, que completaba la terna, pasó casi desapercibido.
Y otros dos diestros salieron a hombros el sábado, Diego Carretero, que tomó la alternativa y cortó tres orejas, y José María Manzanares, que cuajó una faena sentida y muy estética al quinto que acabó por levantar la arde.
Carretero fue todo ilusión, ganas y arrojo, firmando una actuación que tuvo alguna intermitencia por esas ganas y las prisas por hacerlo todo pero dejó ver un torero puesto y con talento.
Morante, que completaba la terna, sólo tuvo detalles sueltos frente a una chica y desigual corrida de Juan Pedro Domecq, el garbanzo negro de un apartado ganadero que tuvo nivel.
Se cerró la feria con un festejo de mucho interés y no pocas emociones, en buena medida por el buen juego dado por los toros de Domingo Hernández y Garcigrande. Enrique Ponce y El Juli, que sacrificó una mayor cosecha de premios por regalar al público lo que puede considerarse como una verdadera faena a base de quites, respondieron a las expectativas y dieron, una vez más, la dimensión de figuras que acreditan tarde tras tarde.









