Aunque parece que ya ha bajado algo el ritmo, hemos vivido unas semanas de vértigo, sucediéndose los acontecimientos con una velocidad asombrosa, dándose el caso de tener en menos de quince días hasta dos gobiernos y tres ministros de Cultura y Deporte, dada nuestra proverbial afición a hacer las cosas deprisa y corriendo, de cualquier manera y sin leer la letra pequeña. Válgame Dios.
Son muchos los festejos que he visto durante mi ya larga vida. Vida taurina que va de Aparicio y Litri hasta nuestros días… Y que dure la cosa. Digo que lo podamos ver mi amigo Paco Picó y servidor.
Miraré al futuro analizando el presente de esta feria de San Isidro 2018, que ha sido una más con sus luces y sus sombras.
Algo falla en el negocio taurino cuando nadie es capaz de convencer a los máximos antagonistas de cada escalafón del beneficio que comportaría que compartieran cartel. Ventura y Pablo Hermoso, Ponce y José Tomás. Anúnciense juntos y el fervor por la tauromaquia reviviría de forma inconmensurable.
Diego Carretero será el próximo sabado 23 de junio, nuevo matador de toros, con tan sólo 21 años recién cumplidos.
La de San Isidro 2018 fue la feria de las nubes por muchos motivos : las hubo y muy abundantes, mucha lluvia, viento, frío, y –en definitiva- mal tiempo. Mandaron las nubes, protagonistas casi todos los días.






