Miraré al futuro analizando el presente de esta feria de San Isidro 2018, que ha sido una más con sus luces y sus sombras.
Y la han querido diferenciar de las anteriores con los siguientes matices:
1/ La más larga de la historia, 34 carteles de los que se celebraron 33. Interminable y vulgar. (La polémica ya ha surgido y muchos piensan que hay que reducirla.)
2/ Las figuras han venido muy poco. Ponce y El Juli a una tarde y las demás conocidas a dos (Manzanares, Talavante, Perera, Ferrera, Ginés Marín y Roca Rey) y la ausencia de Morante. Poquísimo pollo para tanto arroz. (Pero el futuro será peor porque la empresa dice que los carteles con figuras –los únicos que han llenado- son deficitarios. Así aumentará la morralla y se irán más abonados)
3/¿Por qué han venido a tres los que con dos iban bien servidos? ¿En cambio los de dos no a tres que era imprescindible? ¿Son más baratos los primeros que los segundos?
4/ El mal tiempo ha deslucido varias tardes y retraído al público.
5/ Han triunfado cuatro toreros de a pie (en 27 tardes) y cuatro –uno de manera doble–de a caballos (en 4 tardes). (Para el futuro igual algunos se plantean más de rejones).
6/ Menos público –poco menos pero menos- que el año anterior.
7/ Más orejas que en 2017 con presidentes incapaces, bajón en la exigencia del público y un tiro de mulillas que provoca a los del palco.
8/ Bastantes toros buenos con petardos para la semana torista, cuatro ganaderías fuera de tipo y en consecuencia, imposibles, y desastre de Victoriano del Río con 14 astados. Y doblete de las comerciales e imprescindibles para los toreros que suenan, en las que hubo de todo.
El planteamiento de la feria, muy pobre, y los resultados, los previstos, con este serial interminable con sólo un cartel rematado y otros seis con toreros conocidos o con mucho futuro. Y las del rejoneo con la presencia de los dos grandes en tres tardes. Otros siete horribles, de los que no iría casi nadie en el resto de todas las plazas del mundo. Y los demás pues ni bien ni mal sino todo lo contrario. Y Miura, Adolfo y Victorino como ganchos. Y con manos a mano sin ninguna justificación torera. (Para el futuro que se abstengan de llamarle el Mundial del Toreo, que lo debería ser, si no vienen los mejores como en el del fútbol y que se ahorren el slogan ridi de Corrida de la Cultura, y la de las Naciones y el desafío ganadero).
Y ahora unas preguntas que pueden contestar los responsables:
– ¿Nos olvidamos de que las figuras vengan a tres o cuatro tardes como prometió don Simón al llegar?
– ¿Las combinaciones serán iguales o peores que este año?
– ¿Por qué tantos toreros sin interés en la feria y plaza primera del mundo?
– ¿Pierden también dinero en Sevilla y Bilbao con carteles plagados de buenos toreros y haciendo doblete?
– ¿La van a reducir? ¿A cambio de qué es tan larga?
– ¿Alguien piensa en los abonados?
– ¿Se olvidarán de los mano a mano absurdos?
También se recordará esta feria como la concesión del primer rabo de la historia a un rejoneador.
Pero ninguna figura ha salido mandando más, incluídas las cuatro que triunfaron porque las demás…El triunfador, pero menos, Talavante quedó fuera de Bilbao en cuanto pidió algo. Y es que es igual que vaya o no.
Ningún emergente dijo nada aunque se llevara alguna orejita. Y de los modestos pocos sacaron pecho salvo Fortes, Moral y Octavio Chacón.
En fin, feria vulgar pese a los celofanes del señor Casas…que triunfaría dedicándose a la publicidad …falsa. O al menos en ese mundo en el que toda la publicidad es engañosa.
Hay que mejorar en el futuro.









