Cuando la exageración lleva a la desinformación. Artículo de José R. Palomar

 

 No se puede elevar a la categoría de acontecimiento, un mano a mano sin sorteo, en plaza de segunda, y con los toros que se han traído los dos matadores.

 

José Tomás es un excepcional torero, vaya esto por delante, para evitar malas interpretaciones. Pero el ruidoso altavoz mediático de los últimos días, me han recordado la nefasta época de Manuel Benítez donde todo era magnificado y sobrevalorado. Creo que es exageración, calificar de “acontecimiento taurómaco”, que el diestro de Galapagar regrese (nunca se fue ni dijo tal cosa), y en un coso de segunda. Pero no acaba ahí: sin el correspondiente y reglamentario sorteo, que demanda un cartel cuando lo ocupa más de un matador. Y con los seis toros- tres y tres de dos ganaderías, se los traen “bajo el brazo” ambos toreros…

Si me dijeran que salió por chiqueros una corrida encastada, con dos varas por morlaco y seriedad en el palco, podría entenderlo… Pero se concedieron dos orejas con una estocada trasera y defectuosa. Y se indultó un toro exageradamente, reconocido por todos, (incluido los triunfalistas de cabecera, como ocurriría en Cali (Colombia), o Benidorm ( con todos mis respetos para ambas, y queridas poblaciones)…

Un mano a mano en verdadera competencia que, como los de hace cuatro o cinco años de El Juli y Manzanares, no se produce con ambos diestros, con el reconocimiento a Miguel Ángel Perera, que realizó una portentosa labor en uno de sus toros, y un José Tomás, que huye de esa competencia. Elige compañeros de cartel: uno que “no moleste” por delante, y otro que tampoco le pueda hacer mucha sombra, cerrando cartel. No sólo son esas las exigencias, sino otras referentes a un papel que su departamento de prensa hace firmar, con toda una serie de engorrosas consideraciones sobre “derechos de imagen”, “prohibición de cámaras”, etc…Eso, quitando lo último del papelito de marras, también me retrotraen a esa negra época de El Cordobés.

Perlas

He leído estos últimos dos días calificativos, sin citar nombres propios (salvo el del torero madrileño), que hacen sonrojar a un periodismo con un mínimo de rigor, y espíritu crítico. Como éstas: “ José Tomás: una pasión mundial”; “Soberbio regreso de J.T.”, “la mejor corrida del año de J. T. “(¡ pero si todavía no sabemos las que toreará!); “con Tomás, al fin del mundo”; “en paz con el mundo”, y en guerra consigo mismo” (claro, porque con los demás, y teniendo en cuenta las exigencias que citábamos antes, poca va a existir…); esta que sigue es de un junta letras, que no merece mayor consideración: “ Tomás: ¡gracias por alimentarnos!. Puedo comprender un cierto entusiasmo, pero no adjetivos que para un recién llegado de Marte, pensaría que ha resucitado Rafael “El Gallo”…Creo que habría que moderarse, y dejar todo en su debido sitio…

Luego está la numerosa nómina de invitados que lleva consigo el marketing que rodea a este torero. Claro, al no pagar, pueden decir perlas” como ésta de Calamaro: “su honestidad brutal!…Resulta lógico que si a uno le invitan a comer, no va a decir al anfitrión que la comida es mala…

¿Va a arreglar este mal llamado “acontecimiento”, el toreo?. A mi juicio, no. Es un público atípico, en el que se mezclan los aficionados rigurosos, los devotos tomistas o tomasistas, que actúan haciendo miles de kilómetros (ojo, tiene su mérito), como devotos de una religión. Los “intelectuales” de distinto rango; y los “interesados”, que van a sacar tajada siempre de algo…Es un público, uno lo comprobó en Barcelona, que no volvía el domingo siguiente; se conformaban con poder decir al el día siguiente a sus compañeros de trabajo, o a sus amigos: “ estuve en la corrida de José Tomás”… Y volviendo al “rigor” de nuestros colegas, en una cadena privada la redactora que ponía voz a las imágenes (que no suele ser la entendida en tauromaquia), decía: “…y toreó en Nimes, donde estuvo a punto de perder la vida!…olvidando que fue en Aguascalientes.

Yo prefiero al Tomás de la primera época que se medía con los Ponce, Juli, Manzanares y resto de figuras, en sana competencia. Cuando, todavía no era un fenómeno mediático, sino sólo taurino. Y sigo manteniendo que es un excepcional torero. Por eso, siento que no haya seguido la senda de sus primeros años, y haya optado por las temporadas de tres o cuatro festejos (cuando no uno sólo), en plazas de segunda, y huyendo de cosos de categoría como Madrid, Bilbao, Sevilla, Albacete o Logroño. Toda exageración y sobredimensión, es interesada, o resulta producto de la ignorancia…

Por último, habría que preguntar a los Enrique Ponce, César Rincón, Alejandro Talavante, Manzanares, el Juli o Ureña, que han llevan muchas temporadas batiéndose en competencia, y con diversos ganados. Cierto es que en muchas ocasiones comerciales, pero ahí está Ponce, el mencionado diestro colombiano, o El Cid, que han lidiado Victorinos, Samueles, y ganaderías que no son “peritas en dulce”…Todo ello en plazas de primera, y de Marzo a Octubre…