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A pesar de que todo apuntaba que ocurriría una tragedia, había que ser políticamente correctos y permitir que un grupo de ultras rusos aterrizasen en España y montaran una guerra campal. También quiso la dirección de ARCO ser políticamente correcta y pidió disculpas por no permitir que el arte se mezclara con una ideología que no se ajusta a la ley. Y los que dictaron la retirada de carteles con imágenes de toreros y censuraron cuanto tenía que ver con el toreo señalaron que en España vivimos bajo una dictadura e inmersos en la censura. Acojonante.

Carmena, la muy taurina, alcaldesa de Madrid y escándalo de España. Manuela Carmena. Manuela, Manola, Manoli. Que no me hace caso. Que no adopta a una niña para llamarla Carmina Carmena Carmona. El Carmona como agradecimiento al apellido de ese miembro del partido que le regaló la silla -el partido, no Carmona- y ahora te critica el socialismo pero no te echa, porque te quiere. Carmona es, uno más en el Ayuntamiento madrileño. Muy demócrata y muy respetuoso.

La solidaridad es un principio de torería, pues todo el mundo sabe que los toreros siempre están por hacer uno y mil favores en tantos frentes sociales como hay abiertos. Los toreros, y el público de los toros. Y además ese altruismo, tratándose de compañeros, para qué voy a decir el grado de apoyo y participación que alcanza.

Aunque lo de Cataluña y sus independentistas haga creer que no hay  vida más allá de sus milongas, la vida sigue, se extinguirá este  incendio y otros volverán a poner nuestra alma -frágil y pecadora- en  vilo. El artículo de Antonio Lorca, verbigracia, que ya ha puesto a  cavilar a profesionales y aficionados. Especialmente a los  aficionados, aquellos tienen el cuero grueso y curtido y les afecta  poco. Y eso que ya venía avisándolo: hace unos años, en agosto de  2016, ya publicó otro en parecidos términos y similar contenido.

Los nuevos gustos que se han instalado entre las preferencias de ocio, la actual corriente social que pretende una igualdad y paridad demagógica, y el populismo barato de demasiados políticos cobardes, impedirán cualquier atisbo de resurgimiento del toreo cómico, que acaba de perder a Paco Arévalo, sin duda el último gran referente de este tipo de espectáculos otrora brillante.

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