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Hace unos días, Felpe VI, Rey de España por la gracia de Dios y de  los españoles -que así lo quisieron aprobando una Constitución que  reconoce y consagra a la Monarquía como organización política del  Gobierno de nuestro país-, entregó en Málaga, a El Juli y a otros  varios destacados artistas, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas  Artes.

A pesar de las fundadas quejas del sector taurino, últimamente la tauromaquia está recibiendo más elogios de lo que puede parecer. La concesión de la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes es un ejemplo de ello, los premios de la Asociación Taurina Parlamentaria otro, incluso la rebaja del impuesto del IVA podría considerarse uno más. Pero, ¿se le saca el rédito conveniente a todos estos honores?

Todo el toreo, todas las agrupaciones juntas, todas de la mano (creo que es la primera vez que ocurre o la primera vez que tengo noticia de ello durante muchos años) se unen para defender la tauromaquia como objetivo principal, que casi siempre queda en una estupenda manifestación de buenas intenciones y no pasa de ahí) y para poner el grito en el cielo por los pliegos sacados a concurso en las plazas de Zaragoza y Puerto de Santa María.

Muy de actualidad entre luces y sombras. Protagonista del fin de temporada en la Monumental Plaza México. En los carteles de la española Olivenza con otro mano a mano. Se ha especializado en América. Viaje de ida y vuelta desde México para recoger la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Ausente de las Fallas. Y buenas declaraciones a “El Mundo”.

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