Por fin y llegó el ahora que debió ser el antes, pero Dámaso ya tiene placa. Más méritos que algunos que se le adelantaron o los adelantaron. Pero nunca es tarde si la dicha llega. Ésta sí ha llegado, algo tarde pero ha llegado. Y Dámaso tiene su placa en Las Ventas, plaza que lo torturó al principio y lo aclamó convencida al final, cuando estuvo a un gran nivel pero quizá no en el de sus mejores tardes.






