Vamos mal pero no vamos mal. Parece una contradicción. Y puede serlo. Pero el estado del espectáculo y su entorno tiene más cosas buenas que malas. Y da fuerzas para el optimismo y la continuidad de esto.
Vamos mal pero no vamos mal. Parece una contradicción. Y puede serlo. Pero el estado del espectáculo y su entorno tiene más cosas buenas que malas. Y da fuerzas para el optimismo y la continuidad de esto.
No me he equivocado en el título. Lo repito porque ya está bien. Llevo 20 ó 30 años o más diciendo, escribiendo e insistiendo que Albacete es la primera de las de septiembre y la tercera en número de festejos de todas. Y una afición de primera que va a la plaza y disfruta.
Se fue Manolo Chopera hace 15 años de un 2 de agosto tras haber ganado la batalla de Illumbe y tenerlo todo muy encarrilado. Y haber sido una figura desde que empezó en esto. Aprendió rápidamente de su padre, Pablo Martínez Elizondo, que de contratista de caballos pasó a gran empresario, y de su tío Javier. Y comenzó entonces el reinado de Manuel Martínez Flamarique, don Manuel, Manolo Chopera, según quien le hablara.
Peligro, peligro, sin Vitoria, aunque con una San Sebastián que quiere levantar cabeza y una Bilbao que remonta, pero no lo que debe.
Era la persona más querida en Albacete. La frase es de mi colega y amigo Pedro Piqueras, paisano del inmenso torero, presente en su tierra el día del adiós. Con esta sentencia, verdad pura, fin del artículo. Titular definitivo. Completo, exhaustivo. ¿Qué decir más? Sobran explicaciones. Está todo claro. ¿Para qué seguir? Hay que ser alguien grande, grande, grande, para convertirse en el más querido en una población de muchos habitantes, capital que añoro de provincias porque la quiero. Pasé de joven veranos y ferias y allí me consolidé como aficionado.
De niño oía la siguiente canción: “María Cristina me quiere gobernar Y yo le sigo le sigo la corriente Para que luego no diga la gente Que María Cristina me quiere gobernar” Pues ahora en la política y en el toreo tenemos dos Cristinas que no sé si nos quieren gobernar, pero pueden hacerlo.