El tal Simón, don Bernardo Cazes, Simón Casas para el toreo, habla mucho, sin parar, apasionadamente, y es como el sifón enviando fuera más burbujas, que se disipan, que agua, que se desparrama, pero es divertido y original. Y reconocer su gran mérito empezando de la nada hasta llegar al imperio taurino que hoy tiene. Y además en tierra extranjera. Y añadiendo lo difícil que es colarse en el mundo del toreo. Y ya no digo conquistarlo.






