Hay que hablar otra vez –y espero no volver a tocar el tema - del público del rejoneo, tan diferente al del toreo a pie. Nada que ver. Otra tauromaquia diferente con sólo un elemento común : que las dos se celebran en una plaza de toros.
Hay que hablar otra vez –y espero no volver a tocar el tema - del público del rejoneo, tan diferente al del toreo a pie. Nada que ver. Otra tauromaquia diferente con sólo un elemento común : que las dos se celebran en una plaza de toros.
Polémica en las Ventas para fijarse y sacar consecuencias. Orejas protestadas sobre todo. Presidencias desnortadas y público cada día más eufórico y chillón. Y sin saber este nueva avalancha de espectadores cómo es o debe ser la tauromaquia en Madrid.
Venir a Madrid y Talavante de ejemplo. Fue en la 18ª corrida de San Isidro. Hay que valorar como se debe el gesto de Talavante de venir a una tercera corrida sustituyendo a un compañero con menos cartel, Paco Ureña. Muchos no se lo creían, pero fue así.
Me he fijado mucho en el público de Las Ventas los días que llevamos de San Isidro. Y en general la asistencia ha bajado. El personal se inclina como es lógico por los toreros buenos y conocidos. Sin embargo en épocas anteriores, no tan lejanas, los llenos eran diarios. Única también en eso.
Gran lección de Fortes en sus declaraciones tras negarle la oreja el presidente, casi nuevo en esta plaza, y nuevo en San Isidro, José Magán. Era viernes y cuarta de feria.
Un nuevo calificativo para el toro. Se debe a la originalidad de Ignacio Ruiz Quintano con su inventiva de toro de granja. La quiero entender pero no la entiendo muy bien. Porque hay gallinas estabuladas, y de corral, o en libertad, pero en los toros la libertad es la que prima.