Este título, cuyo autor fue en su día el desaparecido crítico taurino Joaquín Vidal, se lo dio en una corrida celebrada en Valencia cuando compartíamos localidad en la Silla de Rellano del lado "5".
Este título, cuyo autor fue en su día el desaparecido crítico taurino Joaquín Vidal, se lo dio en una corrida celebrada en Valencia cuando compartíamos localidad en la Silla de Rellano del lado "5".
El pasado día 23 de diciembre reapareció el semanario taurino Aplausos con el número 2.217, tras 40 semanas y sus correspondientes 280 días de ausencia ante sus lectores, a causa de la pandemia que padece el mundo.
Por si no fuera poco, el continuo ataque a la fiesta de los toros, la negativa a cualquier ayuda a los profesionales, el tancredismo en lo que respecta a nuestra Fiesta Nacional, eso de Fiesta Nacional si que le jode al vicepresidente comunista Pablo Iglesias, el mismo que se jactaba en decir que era feliz viviendo en una casa de 40 metros cuadrados en el distrito de Carabanchel, pero que ahora disfruta de un casoplón en Galapagar, en la sierra de Madrid, con dos piscinas climatizadas, con más de 30 guardias civiles velando por su seguridad, con una guardia de 24 horas al día y a los que no permiten, ni siquiera hacer sus necesidades a los números de la Benemérita, en la gran mansión, teniendo que hacerlo en el monte como si fueran animales,,,
Soy consciente de que Avance Taurino, no es el marco más idóneo para hablar de política, pero es que pasan los días y a cualquiera le hierve la sangre, al ver la falta de rigor de quien, precisamente por el cargo que ostenta, de presidente de una nación con 46 millones de habitantes, hace gala con tanta frecuencia, de falta de eficacia y seriedad en las decisiones que toma.
Hace unos días, en la tertulia del programa taurino de Movistar, moderada en esta ocasión por Rubén Amón, el matador de toros retirado Roberto Domínguez contó una curiosa anécdota que, con permiso de los lectores, voy a repetir.
Hace un par de días terminé deprisa y corriendo unas lineas sobre el coronavirus. La razón de las prisas fue que el ordenador me jugó una mala pasada.