A través de un whatsapp, en el teléfono, me entero de la muerte de mi buen amigo y extraordinario aficionado Antonio Fuentes.
Inmediatamente llamo a mi colega Enrique Amat, quien me lo confirma y añade que ha sido otro colega, Vicente Sobrino, el primero en enterarse de la triste noticia,
Antonio compartía con Enrique una sección del programa Toros con El Soro, que se emite por Intereconomía los sábados por la tarde.
Conocí a Antonio en una de las tertulias taurinas que se celebraban en Valencia. En una de ellas que tenía lugar en un salón de la ONCE tras tomar la última copa después de la cena, Antonio tenía la deferencia de llevarme a casa en su coche. Primero dejábamos en su casa de la calle de Sevilla en nuestra ciudad a la siempre recordada y fallecida hace unos meses Lina Herranz Otero, vicetiple a la que conocí hace un disparate de años cuando actuaba en la compañía de Zorí, Santos y Codeso. Tiempos en los que Tomás, Fernando y Manolito llenaban a tope los teatros donde actuaban.
Antonio, tras dejarme en mi domicilio, continuaba la velada en compañía de Ximo, actual presidente de Asabaf.
Me gustaba recordarle a Antonio algo que él apreciaba con gratitud cuando, rememorando a El Guerra, yo decía: “Primero yo, después de mí naide, después de naide Antonio Fuentes”.
Te recuerdo, Antonio, con mucho cariño, buen aficionado, buena persona y excelente contertulio.
Dios te guarde, Antonio.









