Una anécdota sumamente divertida, que revela la popularidad de los protagonistas.
Una anécdota sumamente divertida, que revela la popularidad de los protagonistas.
El salmantino Victoriano Posada, que abandonó el toreo y se instaló en Ecuador, llegó a padecer incluso una gravísima depresión.
A los ojos de los toreros la vida es un ruedo y sus precipitaciones son lances, pases o estocadas.
Jumillano, que mantuvo una breve pero intensa rivalidad con Pedrés, reconocía que, incluso tenía animadversión a su compañero, al que veía casi como a un enemigo.