Otro aspecto trascendental en el toreo es el valor. Pero hay una frontera que el torero debe calibrar conscientemente para no perder la cabeza y es saber distinguir entre el valor con el arrojo preciso y la temeridad, con la ofuscación nefasta.
Otro aspecto trascendental en el toreo es el valor. Pero hay una frontera que el torero debe calibrar conscientemente para no perder la cabeza y es saber distinguir entre el valor con el arrojo preciso y la temeridad, con la ofuscación nefasta.
Acudió en cierta ocasión don Severo Ochoa a Sevilla para dar una conferencia en la universidad. Después de su última retirada, Manolo Vázquez fue a escucharle.
También en la selva le piden a Ángel Luis Bienvenida que emplee la mano izquierda.
Se lo dijo Manolete a Jumillano: chaval, "pa" ser torero no hace falta correr".
Una anécdota sumamente divertida, que revela la popularidad de los protagonistas.