El toreo no es fuerza, sino cabeza.
Antonio Chaves, en su época de banderillero, vivió el siguiente hecho
en Quito (Ecuador) que relataba así:
“Actuaba a las órdenes de El Viti; algunos banderilleros jovenes me
dijeron, porqué no bajamos a aquella capilla que se ve al
fondo.
– Eso no es una capilla, es una iglesia– les contesté. Yo la conozco de
otras veces.
– Lo que ocurre es que no quieres bajar por viejo.
Caminamos hasta un rio.Yo iba asfixiado. Pasó un camión y pedí
permiso para agarrarme. Entonces exclamé: señores, el toreo no es
fuerza, sino cabeza.
Días mas tarde cuando lidiábamos con toda tranquilidad en Quito y todos
se ahogaban lo volví a repetir: el toreo no es fuerza, sino cabeza”.








