Sin duda, la fecha escogida para llevar a cabo en Valencia el festival en beneficio de los damnificados por la erupción del volcán Cumbre Vieja de La Palma no era la más idónea. Uno de los factores que jugó en contra de un mayor éxito de convocatoria fue que ese mismo día se celebraba la tradicional maratón valenciana, que mantuvo el centro de la ciudad completamente cerrado al tráfico. Tal circunstancia provocó una imagen curiosa y pintoresca: la llegada a la plaza de algunos toreros en tren.






