El público no está respondiendo. Cuesta meter gente en las plazas de toros por muy buenos que parezcan los carteles. Después de una Feria de Abril notable y un ciclo de San Isidro sobresaliente con éxitos sobre la arena y en las taquillas, el sector taurino se las prometía felices seguro de que el resto de campaña los llenos se sucederían por doquier. Pero la realidad está siendo otra menos alegre. Sin duda, el principal motivo hay que buscarlo en el precio de las entradas. Habrá que afrontar el problema de inmediato por complicada que se antoje la solución.






