Los indicativos económicos señalan una preocupante recesión después del verano. Las asociaciones empresariales de todos los sectores muestran su inquietud, intentan adelantarse a la situación y solicitan reuniones con las diferentes Administraciones para buscar medidas eficaces. Sin embargo, que se sepa, las organizaciones profesionales taurinas siguen a lo suyo, organizando grandes carteles que, por lo general, no consiguen atraer al público previsible. La tauromaquia debe desprenderse de complejos, presionar a nuestros gobernantes y exigirles ayudas y descargas impositivas que repercutan en un abaratamiento de las entradas.






