Más allá del aplastante éxito de afluencia de la recién finalizada Feria de San Isidro, el ciclo ha supuesto el triunfo artístico de gran cantidad de toreros. Arte y valor se han dado la mano tarde tras tarde, y disposición, compromiso y entrega han sido denominador común sobre un albero donde la heroicidad de los coletudos ha quedado patente.






