El poeta Rafael Alberti fue un comunista convencido, tanto que sus ideas le costaron vivir en el exilio más de dos décadas, lo que no mermó su gran afición a los toros, que le había llevado a vestirse de luces el 3 de julio de 1927 para hacer el paseíllo junto a Ignacio Sánchez Mejías en la plaza de Pontevedra. Ahora, la nueva ultra izquierda desprecia su propia historia y pretende imponer unas prohibiciones que van contra la libertad y el espíritu democrático, olvidando que su ideología no está contrapuesta a los toros.






