Las ganaderías eran un coto privado de muy difícil acceso hace sólo unos años. Sin embargo, ese hermetismo ha mutado hacia una apertura generalizada provocada por las crisis económicas, ya que la organización de visitas programadas comporta una importante fuente de ingresos extras. Esta actitud ha resultado muy beneficiosa para la tauromaquia, que tiene en el campo un importantísimo baluarte que mostrar.






