Tres días en la feria de Abril de Sevilla han servido para impregnarme de ambiente taurino y recargar las pilas de una pasión que a orillas del Guadalquivir se vive sin complejos y con una intensidad muy superior al de otras latitudes. Mi visita anual a La Maestranza refuerza mi afición y se ha convertido en una costumbre que espero con anhelo cada temporada






