La inauguración de los Juegos Olímpicos de Francia ha dado mucho que hablar. A unos les encantó, a otros les pareció patética. Personalmente pienso que logró su objetivo de convertirse en un extraordinario reclamo turístico para París. Otra cosa es que a nivel deportivo alcanzase las mínimas cotas esperadas. Hubo momentos interesantes y otros chabacanos, brillantes y también irreverentes. Lo que no esperaba era ver la imagen de un toro en la gala, símbolo del orgullo que muestran los galos por sus símbolos, y los toros son uno de ellos, sin complejos.






