Hace unos días falleció Paco Paredes, un aficionado cabal y ejemplar de sólo 95 años. En su cabeza pervivían faenas de los grandes maestros de las últimas décadas y tauromaquias de todos los cortes y gustos. Paco encarnaba el respeto y la tolerancia, la pasión y el rito. Seguía sin perderse ni un festejo ni un acto cultural taurino. Como tantos otros de su quinta, Paco era un auténtico guardián de la memoria de la Fiesta de los toros.






