Las máximas figuras del toreo se arriman como si tuviesen que ganarse el siguiente contrato y necesitaran convencer a la afición y al empresario más escéptico. Si ellos, que ya lo tienen todo, se juegan tanto, ¿qué no deben hacer aquellos que están comenzando? Morante y Roca están dando una lección que los noveles deben hacer suya si quieren, algún día, ocupar su sitio.






