Dureza y compañerismo. Artículo de Carlos Bueno

No importa si se es figura o si se está empezando con la ilusión de llegar a serlo. El astado siempre impone verdad y exige, de becerro y de toro. El animal siempre provoca dolor y criba. Quien pasa la prueba tiene mucho ganado para alcanzar la gloria. Y, entretanto, el compañerismo impera entre todos cuantos intentan cumplir su sueño. Emocionante.

 

 

 

La imagen refleja con exactitud la dureza del toreo. Un chaval que sueña con ser torero se acaba de levantar de la arena después de que el becerrote que está lidiando le haya vuelto a voltear. No es la primera cogida que sufre durante la faena, eso resulta evidente. Se queja del pecho, a donde se lleva la mano derecha mientras su rostro expresa el sufrimiento del golpetazo, una cara ensangrentada y desfigurada, fruncida por una mueca de dolor, de padecimiento, de malestar. Duele sólo mirarla. Como duele comprobar que su cuerpo lleva una paliza insoportable para la mayoría de humanos.

 

Hay sangre del astado en la taleguilla y en las manos, también en los puños de una camisa que su madre había lavado con cariño e ilusión. Una camisa que lucía blanca resplandeciente en el paseíllo y que ahora es muestra de la crudeza de la batalla, como el resto del traje, arrugado y desacoplado después de los revolcones que la falta de oficio y la abundancia de ambición han provocado.

 

La foto la tomó Juan Vilches en la clase práctica celebrada en Algemesí. El protagonista se llaman Juan Ruano y se anuncia Juan de Rocío en honor a su madre. Juan sueña con ser figura y comprarle una casa a Rocío. Juan sueña con ser figura y expresar el toreo que lleva dentro por todas las plazas del mundo. Juan sueña con ser figura y sale cada tarde a entregarse para triunfar. Juan sueña con ser figura como cientos de jóvenes, y como cientos de jóvenes será un milagro que llegue a cumplir su anhelo.

 

Y mientras sueñan, viven en torero y emocionan a los públicos, asombrados de que las vocaciones sigan vivas con el paso de los tiempos y a pesar de tantas campañas de descrédito. Mientras sueñan se levantan una y otra vez para seguir con su empeño, huyendo de modernas modas de inmediatez, apariencias y artificios. Mientras sueñan muestran la crueldad de una actividad que puede darles la gloria, una actividad que requiere tiempo, trabajo, esfuerzo, sacrificio y verdad. Una actividad en la que se esconde el dolor para seguir adelante con la lidia, porque el dolor no sirve de excusa para despertar del sueño, para dejar de pretender alcanzar la gloria y convertirse en figura del toreo.

 

Y a pesar de las cogidas y de las volteretas la ilusión continúa intacta. Juan siguió toreando y entregándose en cuerpo y alma. Y cortó las dos orejas, quizá las dos orejas que más satisfacción le han proporcionado en su corta carrera. Y la felicidad invadió su rostro, como el de todos y cada uno de sus compañeros de la Escuela de Tauromaquia, que se lanzaron al ruedo para sacarle a hombros entre vítores y una ilusión desbordada que contagiaba a los tendidos.

 

Un júbilo que se repite cada vez que uno de ellos triunfa. No parece haber envidias ni recelos, al contario, impera la camaradería, la complicidad, la amistad. Cada cual intenta ser el mejor sobre el albero, pero la admiración y la lealtad prevalece cuando se dejan los trastos.

 

En la última edición de la feria de Algemesí actuaron ocho toreros locales: un matador, un novillero con picadores, uno sin caballos y cinco alumnos de la Escuela de Valencia. Los ocho, y otros seis que no se anunciaron, vivieron con pasión lo que el resto realizaba y todos arroparon a sus paisanos en el final de cada festejo. La imagen de Juan roto de dolor y ensangrentado refleja la dureza del toreo, y las instantáneas de las salidas de la plaza, con una piña de amigos alrededor de cada protagonista, la del compañerismo reinante. Compañerismo, respeto y admiración.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».