Paco Ureña evoluciona favorablemente de la extensa cornada sufrida en Madrid mientras Alberto Durán recibe el alta tras su aislamiento.
El matador de toros Paco Ureña evoluciona de forma satisfactoria tras sufrir una cornada con dos trayectorias de veinte y diez centímetros que rozó los vasos arteriales principales ante un toro de Adolfo Martín. El alcance de la lesión obligó al equipo de cirujanos lidiadores a aplicar anestesia general debido a la profundidad de las heridas.
El diestro de Lorca, escribe David Jaramillo en La Razón, se encuentra sin fiebre y bajo los efectos de una pauta analgésica intensa para mitigar los dolores de las primeras cuarenta y ocho horas postquirúrgicas. Los facultativos han ordenado que permanezca hospitalizado al menos dos jornadas más para monitorizar la respuesta de los tejidos internos y asegurar que los drenajes funcionen de manera correcta.
El banderillero Rubén Sánchez, cogido el miércoles por el quinto toro de José Escolar, sufrió una cornada grave en el hueco poplíteo derecho con dos trayectorias de 10 y 15 centímetros que lesionaron los músculos isquiotibiales y contusionaron la arteria poplítea y el nervio ciático. Tras ser operado bajo anestesia general en la enfermería de la plaza por los doctores García Padrós y García Leirado —quienes también trataron un traumatismo facial con hemorragia nasal—, el subalterno de la cuadrilla de Damián Castaño pasó la noche ingresado en el Hospital Gregorio Marañón.
Por otra parte, Alberto Durán, ha abandonado las dependencias del centro FREMAP de Majadahonda tras completar una semana de reingreso en régimen de aislamiento estricto. Los últimos cultivos bacteriológicos han certificado el éxito de la terapia intensiva de antibióticos para erradicar la infección provocada por los patógenos “estafilococo áureo” y “enterobacter cloacae”, una dolencia neurológica severa que mantiene en vilo los plazos para su vuelta a los ruedos.






