Paco Villaverde
Bueno, pues ya pasó todo lo que tenía que pasar en México. ¿Solo En México? No, lo que sucedió fue un capítulo extraordinario de la máxima aquella que dice que la venganza es un plato que se sirve frío. La inquina de José Tomás por todo lo que significa Ponce le lleva hasta puntos insospechados de ridículas situaciones y cada día menos explicables.
Sucedió que Ponce se enfrentó al míto nuevamente y triunfó como triunfan los seres mitológicos sobre los titanes y demás seres acogidos por las gentes como sobre naturales, Ponce salió a hombros después de una actuación pletórica de todo para continuar siendo el deseo mas íntimo de un torero como José Tomás que actua a tiempo parcial y cuando torea impone una censura de la crónica sucedida hasta tal punto que todo lo que salga de esa actuación tiene que estar cotejado.
No es cuestión de poner en duda los valores taurómacos del de Galapagar, para nada, su grandiosidad como torero no es lo que se pone en entredicho, es su actitud como persona y la manipulación que ejerce sobre todo lo que rodea al dominio o mejor dicho, a lo que domina su influencia social como acontecimiento sociológico que ha saltado por encima de lo taurino. Ponce se enfrentó el solo contra el sistema y venció, José Tomas únicamente nos dio unas cuantas imágenes de momentos extraordinarios de plástica y conjunción, pero que cuando se vé la faena completa, que haber videos los hay, no deja de ser una faena salpicada de momentos con otros de atropello y enganchones varios, por cierto deteniéndonos en el estudio de alguna tanda de naturales se observa cierta verticalidad y mecimiento Poncista. ¿Será posible?
Lo de la suerte suprema no lo comentamos pues había que rentabilzar muchas cosas y costos y se rentabilizaron por parte de un público descompasado e inclinado a beber el néctar del torero madrileño. Es tan así que se pretende rebajar el triunfo de Adame y de Flores, que recordemos fueron los que salieron a hombros, a la categoría de rendidos, totalmente injusto por el esfuerzo que realizaron y el ambiente adverso que tuvieron que vencer, pero nada, lo dicho, nadie debe de quedar por encima del ser superior, nadie, nadie, nadie…
¿En esta tesitura como situamos a Juli y Manzanares? Yo, sin pretender faltarles a respeto, mas bien para conseguir un imagen metafórica adecuada, les consideré la cuadrilla y es que eso parecieron, la cuadriga de José Tomas y no escarmientan de estas situaciones, no se percatan de que si le bailan el agua no compiten con el, los utiliza para anularlos de golpe, sin mayor esfuerzo: Ponce sí se enfrenta al sistema establecido y vence, Juli y José Mari Manzanares, siendo grandes toreros, no son nada, ni dejaran huella de nada si continúa ofreciéndose como comparsa del espectáculo Tomasiano. Que pena, que ya ha sucedido todo y Juli ni se le nombra, tanto poder, tanta capacidad, tan gloria en la Mexico para a cabar diluido en el forofismo tomasiano, en el matadero y sin rechistar, luego se enfrentará a una voz que le insinúe no se que desde el tendido y no se revele ante lo sucedido en el embudo capitalino.
Con lo grande que eres Juli y lo chiquito que saliste de este envite.
José Tomas, un grandioso torero, la nueva teoría de la Posverdad le arrinconará como a un manipulador casi enfermizo por fulminar al “Minotauro de Chiva” que diría el difunto Vicente Zabala. El padre.
Ponce seguirá siendo grande porque su lucha es grande y es un triunfador convencido de si mismo y sus posibilidades.
¡¡¡Como debe de ser un torero!!!









