Talavante abre ya la Puerta Grande

Corta las dos orejas al cuarto, premiado con la vuelta al ruedo.

 

Madrid, 8 de mayo.

Plaza de toros de Las Ventas.

Primera de la Feria San Isidro.

Lleno de ‘No Hay Billetes’

Toros de Núñez del Cuvillo, el cuarto premiado con la vuelta al ruedo.

Alejandro Talavante, de blanco y plata, silencio y dos orejas.

Juan Ortega, de celeste y oro, silencio  y silencio tras aviso.

Tristán Barroso, de purísima y oro, que confirma alternativa, silencio tras dos avisos y ovación.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Primer festejo de la Feria de San Isidro con toros de Nuñez del Cuvillo, dispares en presencia y comportamiento. Excelente fue el cuarto, pronto y con clase que permitió a Talavante salir por la Puerta Grande, exhibiendo toreo rotundo acompañado de temple y entrega. Juan Ortega, con su noble y escaso de fuerza primero, poco pudo hacer, en el otro, encastado, cuajó una estimable serie por el derecho, aunque alguno salió enganchado. Tristán Barroso hizo su presentación, mostró buenas maneras con la muleta con el enclasado primero y en el que cerró tarde su valor, entrega y dignidad fueron apreciadas por el público, ante la exigencia y temperamento de su oponente.

Tristán Barroso adelantó la pierna de salida en el recibo capotero a su cinqueño primero, que metió bien la cara. Empujó en varas. Brindó al público. Inició con la muleta de rodillas en los medios instrumentando una vibrante serie, ligada, de cinco muletazos bajando la mano. Por el izquierdo lo pasó sin obligarle, dándole su tiempo para en la otra tanda, por el mismo pitón, tirar del astado sacándolos con hondura y buen trazo. Frente a su cinqueño segundo estuvo voluntarioso con el capote. Manseó en el caballo. Saludó en banderillas Mathieu Guillón. Brindó a Talavente. Inició de rodillas con la muleta en el centro del albero pasándolo cambiado, por detrás y delante un par de veces, siendo empitonado. Se puso de nuevo en la cara exhibiéndolo con arrojo por el izquierdo sin mandar lo suficiente. Volvió al pitón derecho luciendo despacio, siendo apreciada su comprometida labor de torería y temple frente a un exigente astado.

El primero de Alejandro Talavante cinqueño y justo de trapío, apenas pasó al saludarle con el capote. Fue mínimamente castigado en varas. Con la muleta lo llevó con preciosura semigenuflexo hasta los medios. Enganchó la tela por el derecho y pronto comenzó a levantar la cara sin dar opciones. Su segundo fue el toro de la tarde, aunque no se entregó en el capote. Manseó en varas. Inició de muleta en los medios con verticalidad por estatuarios. Las series por el derecho terminaron con natural envolvente y el de pecho largo, llevándolo al hombro contrario. Por el izquierdo se encajó, lo pasó despacio, templado, con suavidad, ritmo y sin perder terreno, alborotando los tendidos.

El primero de Juan Ortega fue protestado por su escaso trapío. Tardó en recibir, haciéndolo después de que Jorge Fuentes lo fijara, pasándolo a media altura y sin obligar. Blandeó sin ser devuelto que era lo que el público pidió. Leve fue el castigo en varas. Llegó a la muleta con la fuerza justa. Cuando embistió mostró nobleza, fijeza e hizo el avión pero su escaso empuje enfadó, aún más al respetable. Su segundo, cinqueño, en las verónicas de recibo se quedó debajo. Cumplió en varas. Quitó Barroso por saltilleras y ceñidas gaoneras. Inició de muleta desplazándolo semigenuflexo embistiendo con codicia hasta los medios. Por el izquierdo punteó en la muleta. Por el derecho ligó con continuidad, alguno enganchado, rematando algo despegado con el de pecho.

 

 

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Para leer a continuación...

Torrejón de Ardoz (Madrid), 22 de junio. Tercera de feria. Tres cuartos de entrada. Toros de El Pilar. Alejandro Talavante, oreja y dos orejas. Juan Ortega, ovación y dos orejas. Víctor Hernández, dos orejas y dos orejas.