Tomás Rufo perdió su premio al fallar con la espada.
Madrid, 9 de mayo.
Plaza de Las Ventas.
Segunda de la Feria de San Isidro.
Lleno de ‘No Hay Billetes’
Toros de La Quinta.
Miguel Ángel Perera, de pastel y oro, silencio y pitos.
Daniel Luque, de celeste y oro, silencio y silencio tras aviso.
Tomás Rufo, de corinto y oro, silencio tras aviso y silencio.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Los toros cinqueños de La Quinta dieron escasas opciones, mansearon y desarrollaron peligro. A Tomás Rufo le correspondió el lote de la tarde, destacando con el sexto al que cuajó emocionantes series por el derecho sin rubricar con el verduguillo, diluyendo lo anteriormente realizado; arriesgó con el tercero que no humilló pero sí repuso, sin que el público reconociera la importancia de lo que hizo. Daniel Luque desplegó oficio de buen lidiador con el segundo que no le dio facilidades, con el difícil y encastado quinto arriesgó para intentar toreo de lucimiento sin que su labor tuviera el eco que merecía. Miguel Ángel Perera no tuvo oportunidades con un primero desentendido y sin transmisión, el cuarto con la cara alta y mínimo desplazamiento no ayudó.
El primero de Miguel Ángel Perera apretó hacia tablas en las verónicas de recibo quedándose debajo con peligro, viéndose obligado a bregar hasta los medios y rematar con dos excelentes medias. En varas no se empleó en la primera y se dejó en la segunda. Esperó en banderillas. En la muleta embistió andando con el consiguiente peligro. Por el derecho tuvo que perderle pasos para la ligazón. Por el izquierdo desarmó, fueron de a uno con la cara alta y sin posibilidad de ligarlos. El desentendimiento del astado y su escasa entrega no dio para más. Su segundo apretó en tablas con peligro teniendo Perera que saltar al callejón para evitar daños mayores. En varas empujó en la primera echando la cara arriba y a punto estuvo de derribar en dos ocasiones. No humilló en la muleta costándole al torero tomar la decisión de pararse. Perdió pasos intentando aprovechar el viaje y ligar. Cuando quiso asentarse por el derecho se frenó al embestir y no tuvo posibilidad alguna de que aquello remontara.
Daniel Luque saludó por verónicas a su primero plantando los pies, templando con lentitud, bajando las manos y rematando a continuación con una importante media, seguida de una larga tejadilla que el respetable degustó. En varas huyó al sentir la puya en dos ocasiones, empujando en la tercera desordenadamente. Quitó por cordobinas. Brindó al público. Con la muleta lo exhibió consintiéndolo por ambos pitones, desplazándose sin humillar, desentendido, sin entrega ni transmisión. Su segundo no dio opción con el capote. En varas huyó en la primera y empujó sin meter riñones en la otra. Inició en los medios con la muleta pasando con peligro y levantando la cara. Por el izquierdo midió, se defendió y derrotó por abajo, aún así consiguió ligar tres insistiendo y tragando. Volvió al derecho para intentar compactar faena arriesgando en demasía, para ligar, sin que el público valorara el querer lucirse con uno complicado, difícil, áspero y rebañador.
Tomás Rufo no pudo estirarse al pasarse por verónicas a su primero, intentándolo en la media que salió enganchada. En varas se entregó en la primera y empujó en la segunda. Fernando Sánchez saludó en banderillas después de colocar un par dejando llegar mucho al toro. Con la muleta lo mostró por el derecho embistiendo con la cara alta y ligando a media altura. Por el izquierdo cerca de los medios midió peligrosamente, saliendo de a uno, aguantando rebañamientos varios y arriesgando mucho. Su segundo embistió en varas intentando descabalgar. En banderillas saludaron Sergio Blasco y Fernando Sánchez. Brindó al público. Inició con la muleta cerca de las rayas ligando por el derecho, bajando la mano para abrochar con intensidad en los obligados de pecho. Por el izquierdo cuatro de inicio y luego tres de a uno. Se entregó frente a este encastado toro, echándose encima en la estocada con la mala fortuna de que no tuviera efecto inmediato, teniendo que rematar en tres ocasiones con el verduguillo, enfriándose el ambiente.







