Tarde para el olvido

Sólo Mario navas logró ser ovacionado en la segunda novillada de la temporada en Las Ventas.

 

Las Ventas (Madrid), 14 de abril.

Un cuarto de entrada.

Novillos de Sánchez Herrero, de muy poco juego.

Borja Ximelis, silencio y silencio con tres avisos.

Eduardo Neyra, silencio y silencio.

Mario Navas, ovación y ovación.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Cuarto festejo de la temporada con seis novillos de Hermanos Sánchez Herrero de buena presencia e irregular comportamiento que, aunque en general fueron nobles, no dieron opciones suficientes para permitir triunfar a los novilleros. Destacaron el primero con un buen pitón izquierdo, poca fuerza y nula transmisión y el intermitente sexto, con escaso fuelle, que sólo permitió brillos momentáneos del torero quien destacó a pesar de la feble condición. Mario Navas aprovechó esos fugaces pasajes inspirándose con explícito reconocimiento del respetable. Borja Ximelis exigió demasiado a su débil primero que necesitó descanso entre series. Eduardo Neyra toreó a su primero por la izquierda con pulcritud pero el escaso recorrido no le permitió rematar, y aunque lo intentó con ganas en el otro, el astado apenas pasó y dificultó el acople.

Borja Ximelis se estiró por verónicas al recibir a su primero. En el caballo empezó a blandear y llegó a la muleta justito de fuerza. Borja quiso lucirse y le obligó en demasía respondiendo el astado acortando el viaje y levantando la cara. Cuando dio su tiempo entre series consiguió en terrenos de tablas meterle en la muleta con la izquierda y sacó algunos meritorios. Su segundo no se entregó en el capote, manseó en el caballo y fue mal picado. En banderillas mostró peligro y el desorden se adueñó de la lidia. El correoso y peligroso utrero no quiso pasar en la muleta aunque se la puso por ambos pitones. Fue muy difícil estar delante, no se decidió a doblegarle por bajo, transcurrió el tiempo, llegaron los tres avisos y el Presidente lo devolvió..

El manso primero de Eduardo Neyra se quedó debajo en el capote y optó por bregar hasta dejarle en el tercio. Se coló en la muleta por el pitón derecho, insistió intentando torear despacio pero se puso aún más difícil. Cambió de pitón, bajó la mano, toreó con limpieza y se empezó a parar el novillo. Finalizó con esmerados ayudados por alto. Brilló en el quite a su segundo por chicuelinas y tafallera. Escaso recorrido tuvo en la muleta por el derecho, lo intentó con la izquierda y aunque alargó el brazo, la condición del novillo le hizo defenderse, levantó la cara y dificultó la labor sin poder terminar de entenderse.

Con prestancia y por verónicas saludó Mario Navas a su primero. Semigenuflexo y con la rodilla en tierra trasteó con la muleta llevándolo por bajo y ambos pitones. Enseguida empezó a acortar el viaje, levantar la cara y rebañar poniéndose complicado. Por el izquierdo solo pudo darlos de a uno y con enganchón. Con sentimiento saludó por verónicas al último de la tarde. Inició de muleta con ayudados por alto toreando por ambos lados y dejándole en el tercio. Con decisión y mando consiguió una serie de calidad y ligada por el derecho. De frente, a pies juntos y de a uno instrumentó unos enjundiosos naturales aplaudidos por el público.