Sevillanitis al máximo: SEVILLA, con tantos toros buenos, tantas orejas, tantos triunfos, algunas exageraciones y hasta Puerta del Principín merece estudio y comentario aparte.
Para lograr algo, en el toreo o en cualquier ámbito de la vida, no hay más remedio que intentarlo, trabajar para conseguir esa meta que te has propuesto. Esperar que las cosas lleguen por sí solas es algo que ni siquiera sucede con la lotería: antes tienes que comprar una participación.
Antes de empezar recordemos que “Suerte te dé Dios que el saber de nada importa” y “A quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga”. Hay quien vale y tiene mucha suerte. Otros que valen y no la tienen. Y otros, muchos, que no valen y la tienen. Pues Curro Romero no está en ninguna de estas clasificaciones, sino más arriba. Curro vale, valió, y tiene, tuvo, muchísima suerte, como si le tocara todos los días la lotería.
Pues ROCA REY, pese a su juventud, va a dar ya una alternativa. Carrera veloz. Cómo corre y pasa el tiempo. Lugar, fecha y afortunado: SANLÚCAR, EL MELLI, 1 de junio. Y se mete cada día más en las redes, y se acerca a la nueva juventud taurina que ya va siendo significativa -afortunadamente- dentro y fuera de los ruedos y hasta va a programas banales, ligth o estúpidos que es lo que ve ahora la sociedad podrida y anormal para entretenerse y sin tener en cuenta en lo que se convierten.
Los aficionados a los toros creemos que el resto de congéneres tienen una mínima noción sobre la tauromaquia. Pero no es así. Basta con sacar el tema en una reunión social para comprobar cómo la ignorancia supina en materia taurina campa a sus anchas. Ni idea de que acaba de dar inicio la feria de Abril, ni la mínima sospecha de que Castella es francés o de que Morante toreó el Domingo de Resurrección. Sin retransmisiones ni información en la televisión estatal en abierto, el gran escaparate y altavoz taurómaco se pierden.
Una de las notas positivas de la última feria fallera fue, sin duda, el aumento de asistencia a la plaza. Y de ese público que acudió no fue despreciable la cantidad de gente joven que ocupó los tendidos del coso de Monleón, dando un barniz optimista al futuro de un espectáculo que deben preservar y fortalecer.






