Ha tenido de todo. Toros magníficos varias tardes. NHB en seis ocasiones. Decepciones en varias de las corridas toreristas con llenazos y el público sin ver un triunfo. Tres puertas del Príncipe,  unas más anchas que otras. Otros que no la consiguieron por una espada deficiente. Varias de dos orejas. Unas cuantas de oreja. Buen toreo de capote. Balance positivo final.

Roca Rey y Morante de La Puebla acaparan el escaso tiempo y espacio que los medios de comunicación generalista le dedican al mundo de los toros, sobre todo el peruano que, gracias a su mayor accesibilidad, tiene más presencia en revistas, programas y tele noticias. Pero, aunque no aparezcan en el papel cuché ni en las pantallas, hay otros toreros con sobrado mérito para ser reconocidos. Lo malo es que el propio sistema taurino les condena al ostracismo.

Se ha estrenado hace unos días, en Madrid y Valencia, la película Animal/Humano, una producción de ambiente taurino que logra captar la atención del espectador sin que a lo largo de sus 90 minutos aparezca ni un solo muletazo. Para ver muletazos hubo que estar en La Maestranza de Sevilla.

Los dos públicos que quedan, o quedaban, Sevilla y Madrid, llevan un tiempo rebajando su personalidad, su equilibrio, su exigencia, su objetividad, su justicia. A la espera de San Isidro para ver si continúa la tendencia, remite o progresa, que es cuando se nota, analicemos el público de la de abril 2024, mediada la feria, que supongo será una postura hasta el final.

Han pasado muchas cosas importantes en La Maestranza sevillana durante la primera semana del abono 2024. Éxitos rotundos, faenas contundentes y detalles memorables. Y también una actuación épica que revela hasta dónde es capaz de llegar un torero, Manuel Escribano, que fue más allá de lo humano para engrandecer el sentido de la tauromaquia.

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