Se acabó una época en la que llenaba la feria de Sevilla. Ella sola. Había muchos visitantes. Bastantes querían ir a los toros. Daba igual el cartel. Lo importante era sentarse en la Maestranza y ver una corrida de toros. Por eso la empresa sufría teniendo que poner carteles buenos y caros cuando el lleno estaba asegurado. La feria.

Morante comenzó la temporada y se le vio alicaído. Alegó malestar anímico y se “quitó” de varias plazas donde estaba anunciado. Después de dos semanas de reposo volvió a hacer el paseíllo el Domingo de Resurrección en Sevilla, una fecha emblemática que no podía perderse, quizá por eso hizo el esfuerzo. Pero las cosas de la mente no se curan en 15 días.

Durante diez días Valencia vivió sus fiestas falleras, en las que la música, la pólvora y la gente prepararon el camino al fuego purificador. También en el coso de Monleón hubo color, ambiente y abundantes notas de interés, muchas de las cuales no deben desaparecer sin rastro como el humo que acabó con las fallas.

Sí: toreros, procesiones y cofradías. Los toreros empezaron en Cartagena en la madrugada del Viernes de Dolores, la única ciudad que tiene dos madrugadas en Semana Santa, sacando en la primera procesión de España al Cristo de los Toreros conocido popularmente como Cristo del Socorro, con antigüedad de siglos. Desde las 4 de la madrugada hasta subirlo a la Catedral, la única no restaurada de España aunque tiene el presupuesto aprobado  hace varios años. A la carrera, hasta llegar a la cima de un monte tras superar los portapasos todas las adversidades.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

PÍDENOS PRESUPUESTO