El pasado domingo tuvo lugar la votación final para decidir el ganador de los premios que, a través de Clarín -programa que creó hace más de cincuenta años Rafael Campos de España y que mantiene vivo su espíritu y fórmula-, concede Radio Nacional de España a los triunfadores de la temporada.

En los últimos meses la presencia de gente joven en las esferas taurinas parece haber vivido un auge esperanzador, al menos así lo he podido constatar en alguno de los actos a los que he acudido y en lo que a número de alumnos de la Escuela Taurina de Valencia se refiere. ¿Será que el ansia prohibicionista de algunos está provocando curiosidad? 

Ayer en la tertulia que dirige Antonio Jiménez, en la cadena de 13 TV, uno de los contertulios, Antonio Pérez Henares "Chani", abordó el tema del acoso sufrido por la que fue alcaldesa de Valencia durante 24 años, Rita Barberá.

Si por mí fuera, mañana mismo prohibiría los toros. Frase textual de Gloria Tello, concejala de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Valencia, ciudad en la que quiere sentar las bases para que "en el futuro desaparezca el maltrato a los animales" (sic), como si la capital de la Comunidad Valenciana fuese lugar en el que se despellejan gatos por las esquinas o se apedrean perros en los descampados y se tiran cabras desde sus campanarios por el simple gusto de verlas caer.

Gran parte de la grandeza de la tauromaquia estriba en el campo, en la libertad que representa para el toro y la satisfacción que aporta al aficionado. Cada vez son más los ganaderos que abren las puertas de sus fincas para goce y dicha general. El castellonense Pedro Jovaní lo hizo desde el primer día, y afirma que tiene la ganadería para disfrutarla junto a los amigos del toreo. Además, el comportamiento de sus erales está resultando tan bueno que ya sueña con lidiar su primera novillada picada, una apuesta avalada por los éxitos que le preceden. Lo merece doblemente, por su profesionalidad y por su señorío. 

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