Estos días las procesiones de Semana Santa son parte integrante de las ciudades de toda España. Y el Domingo de Resurrección marcará el inicio de la temporada taurina en muchas plazas. Sobre todo, la de Sevilla. Una ciudad que ambienta, precisamente en estas fiestas, parte de una de las novelas de ambiente taurino que más éxito tuvo en su momento, y que además fue llevada al cine en diversas ocasiones. Currito de la Cruz. Una obra de lectura ó re lectura recomendada para todos los aficionados en estos días festivos. Su autor fue Alejandro Pérez Lugín, quien nació en Madrid el 22 de febrero de 1870 y murió en La Coruña el 5 de septiembre de 1926. Desde 1886, vivió en Santiago de Compostela, en cuya universidad se matriculó para cursar la carrera de Derecho. Durante su etapa universitaria, comenzó a colaborar en diversos diarios de la ciudad, como El Pensamiento Gallego. En 1893 regresó a Madrid, donde trabajó en la Dirección General de los Registros y el Notariado. Posteriormente lo hizo en varios ministerios y, más adelante, en empresas. Fue enviado especial a la guerra de Marruecos por el periódico El Debate. Una de sus novelas más conocidas es La casa de la Troya, en la que recrea la vida universitaria en la Universidad de Santiago de Compostela, que fue llevada al cine en tres ocasiones. Pérez Lugín alcanzó notoriedad por los artículos periodísticos sobre el mundo taurino que publicaba en La Tribuna. Partidario acérrimo de Rafael el …
Ser matador es muy difícil y ser rejoneador posiblemente sea más complicado aún. Detrás de cada torero a caballo hay largas horas, días inagotables, años enteros de dedicación infinita; una eternidad. Y un saco sin fondo en el que cabe todo el dinero que se quiera invertir. Andy Cartagena cumple esta temporada veinte años de alternativa y sigue preparando caballos con la misma ilusión del primer día.
En este año de celebraciones, aniversarios y recuerdos, se cumple también medio siglo de una historia que fue clave para el desarrollo posterior de la fiesta de los toros. Un espectáculo que por entonces vivía una época de esplendor, desde que había aparecido en escena Manuel Benítez "El Cordobés". Las plazas se llenaban de un público heterogéneo y apasionado y los empresarios cuidaban al mítico torero porque les suponía una garantía económica.
La peña Los Machacos de Valencia está de luto. El fallecimiento de Francisco Puchol - Quixal ha caído como mazazo entre sus socios. El bueno de Paco Puchol recibió hace un par de años la distinción que acreditaba a su padre, el célebre galerista valenciano del mismo nombre, como Machaco de Honor. Éste, natural de Vinaròs, fue un gran aficionado a los toros. Y junto a otro vinarocense de excepción y machaco como Jaime Sanz, recorrió en su momento toda la geografía taurina española siguiendo a un torero que despertó unas extraordinarias expectativas, como Juan Serrano Finito de Córdoba. Su hijo Paco, al recibir la placa que acreditaba a su padre como Machaco de Honor, manifestó su deseo de ser parte integrante de esta peña. Y lo era de corazón, de iure y de facto, para orgullo de los componentes de la misma. Una peña que se mantiene unida y que últimamente parece que algún tuerto la haya mirado. Hace apenas dos años falleció uno de sus nueve componentes, el bueno de Vicente García, gerente de la Casa de los Caramelos, gran aficionado y mejor persona. Este año, la alegría fallera se ha visto empañada por la cornada que ha sufrido su ilustrísimo portavoz, Marcelino Belenguer y Aparicio, insigne diseñador gastronómico, de la que está recuperándose con tanta casta como raza. Con todo, todas estas cosas hacen sentir a la peña mucho más fuerte y más unida. Una peña antiestatutaria e iconoclasta, amante de la fiesta de los toros …
Es muy duro reconocerlo, pero es así. Se han cumplido los deseos de esos miserables, canallas, mal nacidos y los peores calificativos, que puedan recoger los diccionarios, que desearon la muerte de Adrián Hinojosa, un niño de ocho años, tristemente fallecido ayer en la localidad valenciana de Alcira, por la sencilla razón de que la pobre criatura, tenía afición a los toros y declaraba, que cuando fuese mayor le gustaría ser torero.
Hace unos días, el 25 de marzo, el matador de toros sevillano Manolo Cortés, de 67 años de edad, falleció en el hospital de San Juan de Bormujos, en Sevilla, donde se encontraba ingresado, víctima de una larga enfermedad que se había agravado en las últimas semanas.






